Decidí darme otra oportunidad y comenzar de cero una ‟vida nueva″.
Me había anotado a un curso de Coaching, no sabía muy bien de qué se trataba pero sabía que tenía que ver con el desarrollo personal. Últimamente me atraía mucho ese tema y leía libros de autoayuda cuanto podía.
Empecé a hacer ejercicio y meditar todos los días, y seguía asistiendo a clases de Inglés. Empecé a soltarme hablando, tanto en español como inglés. Empecé a hablar con mis compañeros de Inglés y de coaching y a interesarme por ellos.
La formación como coach me dejó muy lindos recuerdos. A pesar de haber sido una cursada virtual, me encanto el compañerismo que se formó entre los estudiantes. Recuerdo que en el primer dia de clases teníamos que presentarnos y me daba mucha vergüenza hacerlo enfrente de gente que no conocía. Al final terminé presentándome en video y compartiendolo más tarde. Ese fue un pequeño gran paso fuera de mi zona de confort!
Con el tiempo me apegué a un grupo reducido de compañeros y practicábamos sesiones de coaching todas las semanas. Íbamos rotando roles, algunas veces hacíamos de coach y otras de cliente. En las primeras veces que hacía de cliente se me hacía un nudo en la garganta cuando compartía cosas que nunca había compartido, que me hacían vulnerable. Más tarde, empecé a sentirme mas segura expresando esas partes más sensibles, al final de cuentas, mis compañeros me aceptaban y mis emociones eran validadas.
Fue maravilloso vernos progresar juntos y para mí fue la primera vez que sentí que pertenecía a un grupo
| Con 2 de mis compañeras de grupo de la formación de Coaching en una juntada para ponernos al día. Febrero 2021 |
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