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Día 47 – Memorias. Sin amigos en la escuela

Durante un tiempo me sentí arrepentida por no haber sido amigable con esta chica. No tenía intenciones de ser hostil con ella pero había días en los que yo estaba inalcanzable. No tenía ganas de hablar con nadie, me sentía de mal humor y deprimida. Me sentaba en mi banco y me quedaba sola mientras los demás chicos se juntaban a hablar.

Fue una época confusa, difícil, de la que no me interesa dar más detalles porque no viene al tema. 

Al final, la chica se terminó pasando a otra escuela. 

Ya no me juntaba con mi anterior grupo de amigas. No entendía sus conversaciones, me sentía diferente, sentía que no pertenecía.

A veces me acercaba al grupo de chicos, al menos hablaban de temas más varios, deportes, política, ciencias...

En pocas palabras, los últimos años de la secundaria me la pase en mi banca, concentrada en mis tareas. No era tan malo después de todo, ya estaba mejor conmigo misma. 

¿Me arrepiento de no haber tenido amigos en los últimos años de escuela? La verdad que no. Las relaciones humanas son complejas, hay veces en las que la conexión no es genuina, el interés no es recíproco y en esos casos, lo mejor que se puede hacer es dejarla ir.

Aunque muchas personas reprochasen mi conducta reacia a formar parte de un grupo, mi humilde opinión es que esa idea resulta muy idealista. Para pertenecer a un grupo es necesario compartir valores, códigos y propósitos con las personas que lo conforman

Al final del día, sí habrá personas y grupos en los que nos sintamos cómodos y felices. En algún momento esas personas llegan a nuestra vida. 

O nosotros llegamos a ellas.
Con mis compañeros de la secundaria pintando la bandera de nuestro Primer Último Día de escuela. 2018


Mi mejor amigo en esos años fue mi perro. Lo adopté en 2017














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