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Día 11 – Sobre romper el hielo II

Estamos casi al final del desafío semanal de lectura. Hoy estoy escribiendo luego del almuerzo porque honestamente apagué mi alarma y volví a dormir. Era un descanso que necesitaba porque me fui a dormir bastante tarde por quedarme viciando audiciones de The Voice jajaja

Quiero mantener la esencia de una entrada de diario y contar un poco de cómo voy transitando este desafío. En el día de ayer me sentí como presionada por compartir el tema del día en el tiempo que me establezco. Contar como va este reto y además introducir un tema en 20 minutos es un desafío en si.

Antes de seguir con el tema de romper el hielo, me gustaría mencionar que el libro que estoy leyendo actualmente me toca muy profundo. La autora no se enfoca tanto en una explicación psicológica o cognitiva sobre la introversión. En cambio, siento que lleva al lector introvertido en un viaje a lo mas profundo de su mente y corazón. Me encanta como nos invita a echarle luz a nuestras sombras, aquellas partes de nosotros que nos da vergüenza exponer o que tratamos de cambiar o corregir a toda costa para sentirnos que encajamos con los estándares sociales ‟extrovertidos″.

Hago un punto y a parte para seguir hablando del tema de romper el hielo. Acá me gustaría hablar un poquito de mi experiencia en lugar de recurrir a fuentes bibliográficas.

Romper el hielo para mi siempre fue muy incómodo y forzado. Es mas, creo que nunca me animé a hacerlo hasta hace un par de años. Antes asumía que la gente iba a venir hacia a mi, mientras yo tomaba un papel pasivo en la socialización. Creo que también tenia un profundo miedo a ser rechazada y por eso trataba de evitar las conversaciones con personas que no conocía. 

No creo que romper el hielo se trate de tener una personalidad extrovertida o simpática o tener la confianza por las nubes. Si pensamos de esa forma es muy probable que evitemos conocer a nuevas personas y echemos por la borda un montón de lindas relaciones. Creo que la gente (por lo general) no le importa que seas un As en las conversaciones, que tengas una brillante carrera profesional de la que puedas presumir en una conversación. La gente esta agotada de ese tipo de intercambio. En cambio, las personas estamos hambrientas de conexión humana. Necesitamos urgentemente de personas que nos escuchen, personas que estén presentes cuando queremos expresar lo que nos pasa, sea una noticia afortunada o una situación que nos acongoja.

No se si me fui muy de tema pero a lo que voy es que las personas quieren ser escuchadas, cuidadas, cómodas con nuestra presencia. Causar una buena impresión no se trata de vos, sino de que la otra persona se sienta segura en ese intercambio de humanidad.




Por último, quiero cerrar con una cita de Maya Angelou que no viene mal recordar siempre que hablamos las conversaciones humanas: “Aprendí que las personas olvidarán lo que dijiste y olvidarán lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir”

Con esa frase me despido hasta mañana.

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